El Alcázar, aquel coloso en llamas

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Por esas calles y recodos huele a historia. Así ha sido desde hace cientos de años, porque allí, en los más hermosos recovecos de la Villa y Corte, capital de un Imperio donde no se ponía el sol, allí en torno a lo que hoy son el Palacio Real, la Plaza de Oriente, la Plaza de la Armería, la calle Mayor, la Plaza de Ramales (donde estuviera la iglesia de San Juan donde fue enterrado Velázquez, como a la sazón lo eran en tal sitio toda la servidumbre de Palacio), late el corazón antiguo y emocionante de nuestra ciudad.

Allí, donde hoy está la Catedral de la Almudena, donde estuvo el meollo y las entrañas de la medina árabe y su alcazaba, y luego el castillo cristiano, estuvo anclado, como el gigantesco portaaviones de todas las Españas, el antiguo Alcázar, también residencia, unas veces más, otras menos, de los Austrias. (Leer más)

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Archivado bajo España, siglo XVI

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