Por qué Hitler no destruyó París

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A Volker Schlondorff le persigue la culpa y él la confronta acorralándola en la pantalla. Es una culpa ampulosa, envenenada y compartida; la que siempre arrastrará a esa generación de alemanes que nació bajo el horror nazi. «Uno nunca puede desembarazarse de una tragedia así» admite rotundo el cineasta, que desde que alcanzó la gloria oscarizada con «El tambor de hojalata» (1979) ha tenido la Segunda Guerra Mundial y sus consecuencias como elemento nuclear de su filmografía, al que tarde o temprano acababa regresando. «Diplomacia», que estrena en España este fin de semana, es la ruptura más reciente de una promesa que hizo a su hija: «Le dije que no haría más películas sobre esto, pero cuando llegó a mis manos la historia, supe que estaba escrito para mí», reconoce. «Y también para ella, porque aunque tenga 22 años también vive con ese peso, que es como una deformidad que heredamos», indica. (Leer más)

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