El Nobel de los dictadores

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El Nobel de la Paz no es precisamente un galardón que se suela caracterizar por su acierto a la hora de seleccionar al candidato premiado: desde Theodore Roosevelt, un belicista convencido que incluso creó una unidad especial para ir a combatir en Cuba contra los españoles, hasta Anuar el Sadat, en cuya biografía figura el colaboracionismo con los nazis durante la Segunda Guerra Mundial o el haber desatado la llamada guerra del Yom Kippur. Sadat recibió el premio junto al israelí Menahen Beguin, nada menos que responsable del atentado contra el Hotel Rey David de Jerusalén, que costó la vida a un centenar de personas.

Otro norteamericano, Henry Kissinger, o el palestino Yasser Arafat figuran en la nómina de premiados a quienes nadie identificaría como hombres de paz. De todas maneras, las autoridades noruegas que conceden el premio (el único que no es seleccionado en Suecia) tuvieron la prudencia de rechazar las oportunas candidaturas de algunos de los personajes claves de la Segunda Guerra Mundial y que no destacaron precisamente por su pacifismo.

En el año 1935, Gilbert Gidels, profesor del Instituto Jurídico Internacional con sede en París, presentaba la candidatura de Benito Mussolini. Casualmente, poco después, pero en ese mismo año, las tropas de Il Duce invadían Etiopía, iniciando una guerra que habría de prolongarse hasta el siguiente año y a causa de la cual el Reino de Italia fue expulsado de las Naciones Unidas.

La candidatura de Hitler sería presentada cuatro años más tarde, en 1939, por Ehbert Brandt, parlamentario sueco que quería premiar así el supuesto apoyo a la paz del Führer durante el Pacto de Munich. Ese mismo año, la Wehrmacht invadiría Polonia, con lo que daba comienzo la Segunda Guerra Mundial.

Y terminada ésta, sería Stalin el propuesto por sus esfuerzos para concluir la contienda. El que en ese mismo año diera comienzo la Guerra Fría no debió se excusa para algunos, ya que en 1948 se volvió a repetir su candidatura, que no prosperó entre otras cosas porque ese año el premio fue declarado desierto.

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